La historia de la “Papa a la huancaína”

La historia de la “Papa a la huancaína”
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Miércoles, 16 Enero 2019
comida

Entre la costa y la sierra se engendró este valioso platillo de la carta peruana. No hay restaurante en Lima en donde no se incluya a ‘Papa a la huancaína’ como entrada.

Según Jorge Stambury, en su libro “La Gran Cocina Peruana”, afirma que en épocas en las que se construyó el Ferrocarril del Centro, que va desde Lima a Huancayo, los cientos de trabajadores que picaban la piedra de los cerros abriendo camino, que trabajaban incansablemente a más de 2,000 msnm ante los avatares del clima, tenían que naturalmente alimentarse y por supuesto, eran los pobladores de Huancayo quienes los proveían de alimentos.

A la hora del almuerzo siempre eran las mujeres que principalmente se encargaban de las meriendas, pero había una en especial, que dicen cocinaba rico, era buena-moza y muy coqueta, la apodaban “La Huancaína”, ella traía en sus canastas unas sabrosas papas bañadas con una salsa de queso y adornadas con huevo.

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La salsa era preparada con queso desmenuzado mezclado con rocoto sancochado, molido y diluido en leche, con el pasar de los meses, como tal potaje no tenía nombre, los obreros comenzaron a llamar a estas papas “las de la huancaína”, fue así que insospechadamente el nombre se quedó, la obra del tren culminó, pero el nombre de este plato llegó a los oídos de toda Lima.

Con el tiempo la receta fue cambiando, ya no se usa el rocoto en su preparación, sino el ají amarillo, se le agrega aceite y se reemplazó el batán por la licuadora. También hay quienes la adornan con aceitunas y lechuga.

 

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